Nuestro café y cacao nacen en los ricos suelos de la ceja de selva de Satipo, rodeados de un ecosistema vibrante, milenario y patrimonial en la Amazonía peruana.
La provincia de Satipo se extiende sobre una geografía fascinante que abarca múltiples pisos ecológicos. Nuestras plantaciones se elevan en las escarpadas laderas de las Yungas fluviales, transitando altitudes desde los 400 hasta los 2300 metros sobre el nivel del mar.
Es precisamente en esta altitud, conocida coloquialmente como «ceja de selva», donde se configuran las condiciones climáticas ideales para la caficultura y cacaocultura de especialidad.
Los suelos de nuestra finca son el resultado de una acumulación milenaria de biomasa forestal. Este alto contenido de materia orgánica nutre naturalmente nuestras plantas, mientras aplicamos rigurosas técnicas de conservación y coberturas vegetales para mitigar la erosión hídrica durante las intensas temporadas de lluvias amazónicas.
Nuestro entorno no es únicamente un sustrato productivo, es un ecosistema vibrante. Las fincas modernas de Fundo Flores Molina actúan como zonas de amortiguamiento que facilitan la coexistencia armoniosa con la flora y fauna silvestre.
Preservamos el hábitat natural permitiendo el libre tránsito de especies animales y resguardando variedades de orquídeas raras que enriquecen nuestro ecosistema.
Cultivamos bajo la sombra de leguminosas arbóreas nativas (como el pacae o guaba) que fijan nitrógeno en la tierra, creando un ciclo cerrado de nutrientes sin deforestación.
Los maderables nobles del estrato superior moderan las temperaturas extremas y conservan la humedad edáfica en sequía, logrando que la planta madure de forma lenta y rica en azúcares.
El entorno en el que se ubica nuestra finca posee un inmenso valor turístico y patrimonial. Satipo es un destino de resurgimiento ecológico, hogar de maravillas como la imponente Catarata de Tsyapo y la majestuosa Catarata Parijaro, auténticos santuarios para la meditación y el avistamiento de aves.
La región también conserva vestigios arqueológicos fascinantes, como los Petroglifos de Tonkoa y Canuja, dotando al territorio de un aire de misticismo.
En Fundo Flores Molina, garantizamos que nuestra explotación económica no menoscabe este potencial. Por el contrario, promovemos el agroturismo y ecoturismo vivencial, invitando a que los visitantes experimenten de primera mano la armonía entre el trabajo agrícola responsable y la pureza de la Amazonía peruana.